Nuestro alumnado en movilidad a la Isla Reunión (Francia) continúa trabajando en su proyecto “Conectados por el Agua”

CONNECTÉS PAR L’EAU: En esta nueva fase de nuestro proyecto Erasmus+, nuestro alumnado ha participado en diversos talleres enfocados en la conservación de los arrecifes de coral y la biodiversidad de nuestros océanos.

El latido de los arrecifes de coral: ¿Sabías que los arrecifes son mucho más que belleza marina? Protegen nuestras líneas de costa frente al oleaje y la erosión. Son el refugio clave para la crianza y maduración de miles de especies. Juegan un rol fundamental en la fijación de carbono gracias a su simbiosis vital con las microalgas zooxantelas.

Aprendizaje en el INMAR (Universidad de Cádiz): Durante nuestra visita al Instituto de Investigación Marina de la Universidad de Cádiz, pudimos comprender de cerca la función de estos microorganismos fotosintéticos. No solo ayudan a paliar los efectos del calentamiento global mediante la captura de CO₂, ¡sino que también tienen increíbles aplicaciones como colorantes naturales y en la industria alimentaria! 

Cuidado de nuestras tortugas marinas: También tuvimos la oportunidad de conocer el centro de observación y recuperación de tortugas marinas, una especie clave para mantener el equilibrio y la salud del ecosistema marino y costero. Lamentablemente, comprobamos que su mayor amenaza somos nosotros: la pesca no sostenible, barcos deportivos, construcciones en la zona de costa que impiden la puesta de huevos y los plásticos que vertimos al mar hacen que mueran, resulten heridas o enfermen. En nuestro buceo por el arrecife pudimos ver un espécimen de tortuga americana alimentándose.

Conectados por los deshechos humanos: los plásticos y desechos humanos se han conectado a través de los mares y océanos, creando un continente flotante que se desplaza por el planeta y se nutre de los desechos humanos de todos los continentes que acaban en el mar. 

El plástico de estos residuos se va degradando hasta formar micropartículas que se suman al ciclo del agua, estando presente no solo en los océanos, sino en nubes, agua de la lluvia, ríos y acuíferos. 

Los microplásticos empiezan a formar parte de la cadena alimenticia de los animales, así un pequeño camarón, que luego se come un pez pequeño, que se lo come un pez mediano, que se lo come un pez de tamaño para consumo humano, llegando en esa cadena alimenticia el microplástico a nuestro organismo.

¿Qué podemos hacer para ayudar a preservar nuestro medio ambiente? 

Las cinco reglas básicas son:

  1.  Rechazar: decir «no» a lo que no necesitas. Incluye evitar plásticos de un solo uso, folletos publicitarios, muestras gratuitas y regalos promocionales innecesarios.
  2. Reducir: disminuir el consumo general. Comprar solo lo necesario, optar por productos duraderos y evitar el sobreconsumo.
  3. Reutilizar / Reparar: dar una segunda vida a los objetos antes de desecharlos. Priorizar la compra de segunda mano, reparar cosas rotas y sustituir elementos desechables por alternativas reutilizables (como botellas de agua o bolsas de tela).
  4. Reciclar: reciclar todo aquello que no se haya podido rechazar, reducir o reutilizar. El reciclaje procesa la materia prima, pero consume energía, por lo que va después de los pasos anteriores.
  5. Compostar / Devolver a la tierra: transformar la materia orgánica (restos de comida, desechos biodegradables) en compost para enriquecer la tierra, cerrando así el ciclo natural.

Es momento de tomar conciencia y proteger nuestros Océanos. ¡La conservación marina está en nuestras manos! 

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